Cómo preparar matcha en casa, paso a paso (sin equipo especial)
No necesitas un set de ceremonia japonesa para preparar un buen matcha. Necesitas atención a unos pocos detalles que cambian completamente el resultado.
Lo que sí importa
- Tamiza el polvo. El matcha forma grumos con facilidad. Pasarlo por un tamiz fino (o incluso un colador de té) antes de mezclarlo evita los grumos que arruinan la textura.
- Usa agua caliente, no hirviendo. Entre 70-80°C es el rango ideal. El agua hirviendo quema las catequinas y vuelve el sabor amargo. Si no tienes termómetro, deja reposar el agua recién hervida un par de minutos antes de usarla.
- Bate en zigzag, no en círculos. Si tienes un batidor (chasen) o incluso un mini batidor de mano, el movimiento rápido en "W" es lo que genera la espuma fina característica. Sin batidor, un shaker o una batidora de mano de leche funcionan razonablemente bien.
- Respeta la proporción. Para un matcha clásico: media a una cucharadita de polvo por cada 60-90 ml de agua. Ajusta según la intensidad que prefieras.
Lo que no importa tanto (a pesar de lo que digan en redes): el tipo exacto de tazón, si lo bates con la mano derecha o izquierda, o si sigues los dieciseis pasos de una ceremonia formal. Esas tradiciones son hermosas si te interesa profundizar en ellas, pero no son requisito para tomarte un buen matcha todas las mañanas.
Una vez tengas tu base lista, puedes tomarlo solo (estilo "usucha", más ligero) o con leche vegetal para un latte matcha — en ese caso, prepara primero el matcha con un poco de agua caliente y después incorpora la leche tibia.